Tres tosirianos, entre los 124 mártires que serán beatificados este sábado en la Catedral de Jaén

La Catedral de la Asunción de Jaén acogerá este sábado, a partir de las 11.00 horas, la solemne ceremonia de beatificación de 124 mártires de la Iglesia de Jaén, un acontecimiento histórico para la diócesis que situará en el centro del recuerdo y la devoción a tres hijos de TorredonjimenoAntonio José Ureña Liébana, Manuel Serrano Zafra y Antonio José Fernández Cañada.

La celebración estará presidida por el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro, como legado pontificio del Papa León XIV, en lo que supone la primera beatificación celebrada durante su pontificado.

El obispo de Jaén, Sebastián Chico, ha destacado que este acto permitirá “reconocer como mártires, como auténticos testigos de Cristo, a 124 jiennenses que vivieron y murieron en el siglo XX y que ahora son proclamados beatos por la Iglesia universal”.

El proceso de beatificación es el resultado de un largo camino iniciado por monseñor García Aracil, continuado por monseñor Del Hoyo López con la apertura de la fase diocesana, y culminado por monseñor Rodríguez Magro con la clausura de dicha fase.

La ceremonia comenzará con la lectura de la Carta Apostólica del Papa, que será proclamada por el cardenal Semeraro, mediante la cual se declara oficialmente mártires a estos hombres y mujeres.

Como preparación espiritual, la Catedral ha acogido un triduo los días 9, 10 y 11 de diciembre, presidido por los obispos eméritos de Jaén y, en la última jornada, por el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo.

Siguiendo la tradición de la Iglesia católica, se han reunido reliquias de los mártires para su veneración, lo que ha supuesto la exhumación de algunos restos, que serán depositados en una urna durante la celebración.

Desde el Obispado se ha contactado con las familias de los mártires y alrededor de 1.000 personas ya han confirmado su asistencia. También se ha invitado a todos los obispos de España, con una amplia respuesta afirmativa, además de numerosas comunidades religiosas.

La Seo jiennense contará con unas 2.000 plazas, y no se descarta que, si el aforo se ve superado y el tiempo lo permite, se instalen pantallas en la plaza de Santa María para seguir el acto en directo.

La ceremonia será retransmitida por Trece TV y Radio María y contará con el acompañamiento musical del Coro y Orquesta MusicAlma de Linares, en una jornada que quedará marcada en la historia reciente de la diócesis de Jaén y, de manera especial, en la memoria colectiva de Torredonjimeno.

ANTONIO JOSÉ UREÑA LIÉBANA

Antonio nació en Torredonjimeno. Sus padres se dedicaban al campo. De él se decía que era “pacífico, honesto, virtuoso, recogido, de buena opinión, fama y nombre ante el pueblo”.
Hizo sus estudios eclesiásticos en los Seminarios de Baeza y Jaén y recibió el presbiterado el sábado 21 de septiembre de 1930, juntos con los dos condiscípulos, siervos de Dios, Vicente Catena y José María de la Hoz.
Fue destinado como Coadjutor de Arjonilla y más tarde como Coadjutor de la parroquia de Santa María de Torredonjimeno, donde ejercía en el momento de su muerte.
Era un sacerdote muy entregado a sus obligaciones pastorales: enseñanza de la doctrina, atención de pobres y enfermos, confesionario. Lleno de celo por el Reino de Dios. Amaba con profunda devoción a la Virgen de Consolación y trabajó mu-cho por levantar la devoción del pueblo hacia ella.

MANUEL SERRANO ZAFRA

Manuel nació en Torredonjimeno, y no tenemos datos sobre circunstancias familiares, número de hermanos o situación económica; solo lo que podemos encontrar en los expedientes de órdenes.

En la solicitud de las cuatro órdenes menores y el subdiaconado, el día 25 de abril de 1888, dice que es clérigo tonsurado, y pide se le conceda título de ordenación porque “el exponente es pobre y no tiene congrua sustentación”. En este expediente el Canciller da fe de haber examinado la carta de pago de redención del servicio militar, el 20 de marzo de 1885.

Se adjunta copia de la partida de bautismo por el Cura propio de la Iglesia Mayor de San Pedro en Torredonjimeno y sigue un certificado “de conducta ejemplar en todos los sentidos, frecuencia de sacramentos y asistencia a los actos de culto”.

En las publicatas de las órdenes menores y el subdiaconado, los testigos, el 16 de mayo de 1888, dicen “que los padres y abuelos del interesado son y han sido personas honradas, sin tacha alguna. Que desde su niñez el pretendiente tiene inclinación al estado eclesiástico, pues le ve asistir a la iglesia con frecuencia a todos los actos que se celebran…, que ha vivido y vive arreglado y honesto en su traje, acciones y palabras…, que es persona que merece el aprecio en general por sus buenos antecedentes”.

Para las publicatas del diaconado, en 1889, el Cura Prior Rector de la Sacra Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Concepción firmó un certificado sobre su feligrés Manuel Serrano Zafra que “desde su niñez ha observado una conducta ejemplar en todos los sentidos…”. Otro de testigo afirma “que le consta que los padres del interesado tienen bienes suficientes y libres para poder formar la congrua que necesita sin que sea simulada ni fingida y sí verídica”. Por lo que parece que la familia ha mejorado su situación económica.

ANTONIO JOSÉ CAÑADA FERNÁNDEZ

Antonio José nació en Torredonjimeno. Su padre era zapatero La familia tenía su residencia en la calle San Pedro. En 1925 su padre ya había fallecido y Antonio José vivía con su madre viuda y tres hermanos.

Realizó sus estudios en los Seminarios de Baeza y Jaén. Para la ordenación de exorcista y acólito, se instruyó el correspondiente expediente, que se custodia en el Archivo Histórico Diocesano de Jaén. En las declaraciones para cumplimentar las publicatas tomadas por el Párroco de San Pedro de Torredonjimeno, afirma que “ha observado buena conducta, dando pruebas fehacientes de su decidida vocación eclesiástica, asistiendo con puntualidad a los cultos parroquiales y frecuentando los Sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía”.

Para el subdiaconado, el Obispo solicita el 5 de diciembre de 1925 al Párroco de San Pedro de Torredonjimeno informe sobre su pobreza y la de sus padres. Aquel responde diciendo que “el solicitante, ahora residente en el Seminario de Baeza, es pobre, carente en absoluto de bienes, huérfano de padre, cuya madre viuda tiene a su cargo tres hijos más atendiendo a su subsistencia con el socorro que le presta un cuñado suyo dedicado a una modesta industria”.

En el último curso en el Seminario (1926) sirvió como auxiliar de los superiores, colaborando con los profesores, por falta de edad para ordenarse presbítero. El 18 de diciembre, sábado de Témporas de Adviento, recibió el presbiterado en la Catedral, de manos del Beato Manuel Basulto, Obispo de Jaén.

Fue un entusiasta de la Acción Católica y fomentó en Martos la rama de jóvenes. Se le consideraba un sacerdote muy enamorado de su ministerio.

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