La enfermera tosiriana María Márquez lidera en el Hospital de Jaén un proyecto para humanizar la atención en Alergología

Detrás de una consulta de Alergología hay mucho más que pruebas cutáneas, inmunoterapias o provocaciones alimentarias. Para algunos pacientes, especialmente aquellos con trastorno del espectro autista (TEA), discapacidad intelectual, alteraciones del procesamiento sensorial o ansiedad intensa, acudir al hospital puede convertirse en una experiencia especialmente difícil. Con el objetivo de cambiar esa realidad, la enfermera tosiriana María Márquez ha impulsado un programa de atención adaptada en el Hospital Universitario de Jaén que busca convertir la asistencia sanitaria en un proceso más accesible, seguro y respetuoso con las necesidades de cada persona.

Responsable de esta iniciativa dentro del Servicio de Alergología, Márquez explica que el proyecto parte de una idea sencilla: no todos los pacientes viven de la misma manera una consulta médica. «Cada paciente vive la atención sanitaria de una forma diferente», señala la profesional, convencida de que adaptar los procedimientos y el entorno permite afrontar las pruebas «con seguridad, confianza y el menor nivel posible de estrés».

La iniciativa responde al incremento de pacientes que requieren una atención más personalizada para poder someterse con normalidad a procedimientos habituales en Alergología, una especialidad que implica numerosas punciones, largos periodos de observación y un seguimiento muy estrecho durante los tratamientos.

Para dar respuesta a estas situaciones, el equipo de Enfermería ha diseñado un sistema de valoración previa que permite conocer antes de la consulta aspectos como las sensibilidades sensoriales del paciente, su forma de comunicarse, experiencias sanitarias anteriores, apoyos necesarios o situaciones que puedan desencadenar ansiedad.

Según explica María Márquez, esta información resulta clave para planificar una asistencia individualizada y evitar que el miedo o la sobrecarga sensorial dificulten el desarrollo de las pruebas o incluso provoquen el abandono del tratamiento.

El programa también introduce cambios en la organización de las consultas. Las citas pueden programarse en momentos de menor afluencia, se reducen los estímulos ambientales cuando es necesario, se facilita el acceso directo a la consulta y se adapta el ritmo de los procedimientos para ofrecer una experiencia más tranquila y previsible.

A ello se suma una comunicación adaptada, basada en explicaciones claras, apoyos visuales cuando son precisos y la implicación de las familias o cuidadores durante todo el proceso asistencial.

«Adaptar la atención no significa ofrecer una asistencia diferente, sino garantizar que todos los pacientes puedan acceder a los mismos procedimientos con las máximas garantías de seguridad, calidad y respeto a sus necesidades individuales», destaca la enfermera tosiriana.

Gracias a este proyecto, el Hospital Universitario de Jaén avanza hacia un modelo asistencial más inclusivo, incorporando la accesibilidad cognitiva y sensorial como parte de la atención sanitaria habitual. Una apuesta por la humanización de la asistencia que lleva la firma de María Márquez y del equipo de Enfermería de Alergología.

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